miércoles, 5 de octubre de 2011

BIBLIOTECAS QUE NO ACABAN


Estamos tan acostumbrados a organizar, separar y  catalogar, a etiquetar en definitiva,  que inconscientemente nos vamos deslizando hacia una hiperespecialización que nada tiene que envidiar a las taxonomías científicas más conspicuas, y a menudo, olvidamos que la cultura  o el saber general es mucho más complejo, omitiendo con frecuencia las sutiles afinidades que abrazan.

Un claro ejemplo de ello es la biblioteca Warburg. Aby Warburg era el hijo mayor de un importante banquero judío, que desde pequeño mostró una gran pasión por los libros,  al mismo tiempo que una total indiferencia hacia el futuro que le había dispuesto su padre. Esa pasión por la lectura con el paso de los años se convirtió también en una gran afición a coleccionar libros, lo que le llevó a la temprana edad de trece años a ofrecer a su hermano Max su derecho de primogenitura, es decir, entrar en la empresa familiar a cambio de que éste le proporcionara siempre todos los libros que quisiera durante toda su vida.


De ese modo, con la mayoría de los libros sufragados por su hermano, Warburg fue formando su biblioteca, cuyos libros no sólo son un fiel reflejo de su dueño, sino también las peculiares alianzas que implica su elección. Pues si algo diferencia esta biblioteca de cualquier otra son las distintas  "afinidades electivas" que guardaban entre sí lo cual suponía extraños alineamientos de arte, medicina, filosofía, astrología o ciencias naturales alrededor de un conocimiento simbólico.

Como señala Manguel en su libro La biblioteca de noche, Warburg consideraba una biblioteca sobre todo como una acumulación de asociaciones, donde cada una de las cuales genera una nueva imagen o un nuevo texto que a su vez se asocia con otros hasta que las sucesivas concomitancias devuelven al lector a la primera página.

Lo más curioso del caso es que Warburg a principios del siglo XX, de una forma muy perspicaz ya auguró un concepto cuya actualidad se ha hecho más patente con el libro electrónico, el hipertexto o texto no lineal, en el que un individuo almacena sus libros, anotaciones, registros y comunicaciones, y este cúmulo de información es dispuesto de tal forma que puede ser consultado con un alto rendimiento.

¿Podrá llegar a ser el libro electrónico esa gran biblioteca al modo de la ideada por Warburg donde una frase de una novela, un sintagma adjetival en un poema, el título de una canción…, te lleve a establecer determinados vínculos, y sea esta particularidad la que finalmente lo diferencie y lo promocione frente al libro clásico?

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